Hoy vas a aprender cómo realmente se deben de construir las carteras de inversión. Lo más típico es ver que las carteras se construyen combinando renta variable y renta fija. Se supone que la renta variable es lo que aportará rentabilidad mientras que la renta fija aportará seguridad. Sin embargo, esto es quedarse en la superficie y si queremos realmente invertir tenemos que saber cómo funcionan las cosas desde los cimientos.
Saber esto te ayudará a saber realmente lo que estás haciendo y, sobre todo, qué riesgos estás asumiendo. El mayor problema de no saber esto es que cuando vienen las caídas no sabes a qué se deben, te asustas y sales huyendo con pérdidas y sin querer oír hablar nunca más de inversión.
Para construir carteras de inversión tienes que:
- Saber que no inviertes en activos, sino que te expones a unos riesgos a cambio de una rentabilidad.
- Saber a qué tipo de riesgos te puedes exponer.
- Saber qué rentabilidad cabe esperar en función del tipo de riesgo y la cantidad de riesgo que asumas
Vamos a ver punto por punto todo esto y, al final de este artículo estarás preparado para empezar a construir tu cartera de inversión partiendo de los riesgos, no desde las rentabilidades.
Para la mayoría de inversores solo hay dos tipos de inversión: bonos y acciones.
Los bonos te van a aportar esa tranquilidad y seguridad mientras que las acciones te van a ofrecer ese potencial de crecimiento. Cuanto más peso le des a las acciones más estarás arriesgando y viceversa.
Por desgracia, tener una cartera de inversión es mucho más complejo que todo esto. Por suerte, aquí vas a aprender cómo enfocar realmente la inversión, lo cual te va a dar una ventaja abismal sobre el resto de inversores y, lo más importante, vas a saber lo que estás haciendo.
Vamos a empezar por lo más básico. ¿Qué es una cartera de inversión?