Hasta ahora hemos visto cómo invertir en los activos financieros más tradicionales: la renta variable y la renta fija.


Lo cierto es que, con estos dos activos podemos construir carteras bastante robustas y que ofrezcan un buen desempeño en la mayoría de momentos. Sin embargo, hay ciertos periodos en los que resulta inevitable experimentar pérdidas temporales.
Esto no tiene nada de malo, sabiendo que a largo plazo vamos a poder obtener una rentabilidad X tenemos que estar dispuestos a aguantar ciertas caídas. Al menos eso es lo que dicen la mayoría de asesores financieros. Sin embargo, hay un factor que están pasando por alto: no todos los periodos son iguales.
El gráfico que se suele usar es el siguiente:

Como ves, desde 1970 hasta ahora ha habido caídas, momentos peores y mejores, pero siempre ha acabado recuperándose para marcar nuevos máximos. Por tanto, sí, a largo plazo conviene mantenerse invertido.
